LUNES, 19 DE AGOSTO DE 2019
El capitalismo lo inventaron las mujeres

¿Usted considera que la renuncia de Evo Morales a la presidencia de Bolivia es un golpe de estado?
No
No sé



El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


Más artículos...
Manuel Suárez Mier
• EU, ¿país poco competitivo?

Arturo Damm
• Nueva baja en la tasa de interés

Luis Pazos
• Y el "Principio de no intervención"

Arturo Damm
• Pragmatismo

Ricardo Valenzuela
• El Estado ha iniciado su putrefacción

Arturo Damm
• ¿Desconfianza = desilusión?

Isaac Katz
• Protección de los derechos de propiedad


Pulsaciones...
• De la amnistía a la legalización

• Votar, ¿derecho u obligación?

• Extinción de dominio y Estado de chueco

• Ante la 4T, ¿qué hacer?

Santos Mercado







“Tenemos una deuda con aquellas mujeres que rompieron el viejo paradigma de violencia y muerte.”


Casi nadie ha reconocido la gran contribución de las mujeres, que permitió un gran salto de la humanidad, me refiero al capitalismo, aunque no se le conociera con ese nombre. Ahora cuento la historia.

Algunos dicen que el Big Bang, origen del universo, fue hace 14,000 millones de años. Imaginamos una gran explosión, expansión, gases e incandescencia y lo mas notable, no había vida en absoluto. Hay quien postula que la primera célula, accidental e inexplicablemente, apareció hace 1,000 millones de años. Un milagro sorprendente, pues ese minúsculo organismo que ningún humano ha sido capaz de crear, se movía por si solo, se dividía, se multiplicaba y buscaba la forma de sobrevivir. En el transcurso de millones de años, de esas células surgieron flora y fauna. Plantas de todo tipo, en el mar y en la superficie, animales de gran variedad y el más importante, para nosotros: el primate. De éstos, el que más nos interesa es el Homo Sapiens, que son los primates más parecidos a nosotros.

El Homo Sapiens ya se distingue del resto de los animales y de los primates en que son capaces de comprender y manipular el funcionamiento de los vegetales, el fuego, inventa herramientas, forma familias y estructuras políticas naturales, espontáneas. En cada familia había un jefe quien daba las órdenes, distribuía el trabajo y repartía el alimento. El resto de los miembros solo tenía que obedecer al jefe de tribu. Los más fuertes de la tribu, los hombres, eran enviados a cazar animales o recoger frutos. Muchos morían en el intento y allí los dejaban para que se lo comieran las bestias carroñeras o lo cargaban hasta la aldea para que también sirviera de alimento al resto de la tribu. Las mujeres se quedaban en la aldea a cuidar a los hijos. No podían hacer lo mismo que los hombres, eran más débiles y casi siempre estaban preñadas. Desde los diez o doce años empezaban a parir y llegaban a tener más de veinte hijos.

Pero, igual como sucede en las familias actuales, se genera convivencia y también conflictos y lucha por el poder. Algunos quieren marchar al sur, otros al norte y terminan por disgregarse. Se formaban nuevas familias, cada una con su propio jefe de tribu.

Así pasaban miles de años, se formaban nuevas lenguas, se especializaban unos en cultivar semillas otros en domesticar animales.

Ahora viene la pregunta crucial: ¿Cómo le hacía la tribu que cazaba tiburones para conseguir frijol, que era lo que cultivaba la tribu vecina?

Muchos responden: ¡Hacían trueque! Una respuesta totalmente equivocada. El trueque es una práctica reciente, moderna, no tiene más allá de veinte mil años.

Pero antes del trueque, lo común era el “intercambio involuntario”. Consistía en que una tribu formaba guerreros para ir a saquear a la tribu vecina. Si era necesario mataban a todos y se llevaban la semilla, los niños o las jóvenes no preñadas. Era vil saqueo violento y cruel.

El intercambio involuntario fue una práctica que duró miles de años, quizás más de 300,000 años. Tiempos de violencia, muerte y solo sobrevivieron las tribus más fuertes y organizadas, las más sanguinarias. Un avance notable fue el de perdonar la vida de aquellas tribus que entregaran todo y se sometieran al poder del líder, de otra manera, simplemente se les eliminaba.

Sucedió que los hombres de una tribu X andaban fuera, cazando un gran mamut. Varios días pasaron sin regresar, el alimento escaseaba, solo tenían tiburón y los niños ya no querían comer. A una de las mujeres se le ocurre cortar un buen pedazo y corre hacia la tribu más cercana. No reconocía a nadie, no hablaban el mismo idioma, pero le muestra el pedazo de tiburón a la mujer de la otra tribu P y aquella logra entender que quería algo a cambio. Le lleva una porción de frijol y hacen el intercambio, el trueque, el quid pro quo. Se voltean y cada una se va feliz de tener algo que aprecian más de lo que antes poseían.

Esas mujeres acaban de hacer algo que va a cambiar la historia de la humanidad. Pero, por mientras, te cuento que cuando regresaron a sus respectivas tribus, no las felicitaron, las mataron. Las acusaron de traidoras, de haber hecho pactos con el enemigo, de haber tomado un pedazo de tiburón que no lo había otorgado el líder, que habían dispuesto de algo que era propiedad de todos. A una la mataron a pedradas, a la otra la colgaron para escarmiento de quienes quieren tomar decisiones personales, sin el consentimiento del jefe de la tribu. Sin embargo, quedó el precedente, la noticia se extendió y hubo quien se interesó en probar esa acción de intercambiar voluntariamente, de hacer trueque.

De hecho, algunas tribus se dedicaron al trueque, al comercio, son las que más prosperaron, se desarrollaron, es el origen de los fenicios comerciantes, y de los romanos que dejaron fluir libremente el comercio, aunque no lograron hacer la teoría, simplemente disfrutaron.

En resumen, las mujeres inventaron el trueque, el comercio, el capitalismo. Fue un gran paso, surgido espontáneamente, dando origen a la propiedad privada, al mercado, los precios, las ganancias y la prosperidad de los pueblos que adoptaron el sistema de intercambio voluntario y se olvidaron del saqueo.

Pero no todos aprendieron, algunas tribus persistieron en su sistema centralizado, querían seguir teniendo un jefe supremo. Sus problemas los resolvían formando subjefes de caza, agricultura, vivienda, salud, educación, etc. Los subjefes se transformaron en ministerios y todo ello convergió en lo que hoy se llama comunismo, socialismo, nazismo o fascismo.

En otras palabras, el socialismo, hoy tan venerado por muchos, es una ideología que proviene de la vieja práctica de tribu. Tiene sus atractivos ya que no necesitas tomar decisiones, ni riesgos, ni eres el responsable de que algo salga mal, todo se los dejas al jefe.

Nuestra deuda con aquellas mujeres es que rompieron el viejo paradigma de violencia y muerte. Pero veinte mil años no han sido suficientes para aprender. Muchos añoran vivir en tribu. Desde Atila, hasta Lenin, Hitler y Fidel Castro prefirieron la filosofía de tribu y del saqueo, desdeñaron la bondad del mercado. ¿En cuánto tiempo la humanidad abandonará la filosofía de tribu?

• Liberalismo • Socialismo

 Comentarios al artículo...
Comments powered by Disqus