MARTES, 20 DE AGOSTO DE 2019
Amando a tu verdugo

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El punto sobre la i
“El socialismo es moralmente incorrecto, políticamente autoritario y económicamente imposible.”
Enrique Ghersi


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“En Argentina casi la mitad del electorado decidió rendirse, sin pelear, frente a sus verdugos.”


Los latinoamericanos terminamos amando al político (o a la política, que las mujeres también tienen lo suyo) que nos roba, nos asalta, nos golpea, abusa de nosotros. Eso se ve claramente en un país como Argentina: Los electores argentinos colocaron, en sus pasadas elecciones PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), en primer lugar, enfilada a la Presidencia, a la dupla integrada por Alberto Fernández y Cristina de Kirchner, tal como si no los conocieran, como si fueran un par de neutros outsiders de la política, ciudadanos inocentes metidos a políticos.

Es claro que en estas primarias (en realidad, un macrosondeo electoral), la gente mostró un gran repudio a la política económica de Mauricio Macri. Pero la misma gente olvidó todos los males del régimen Kirchner: Default, control de pagos, corrupción a manos llenas, el chantaje elevado a la categoría de política de Estado, uso de las instituciones con fines facciosos, agresión a críticos y opositores, extrema polarización social, alineamiento con el chavismo y el llamado socialismo del siglo XXI…

Por eso es que la perspectiva de que el kirchnerismo recupere la Presidencia y regrese a sus comportamientos ya conocidos, causó gran nerviosismo en los mercados, provocando que el peso argentino, perdiera en unos días hasta el 30% de su valor, la Bolsa se hundiera, la inflación se disparara, al igual que el riesgo país, causara un tsunami financiero en otras economías latinoamericanas…

Hoy, entre los argentinos hay mucha gente candorosa que cree que con Alberto Fernández y Cristina Kirchner, capitaneando a un peronismo unificado, las cosas serán diferentes para bien, cuando muy probablemente serán distintas, pero para mal. La dupla obtuvo 47% de los votos; el 27 de octubre, en la primera vuelta presidencial, les bastaría retener un 45% para ser declarados presidente y vicepresidenta electos.

Su discurso es un discurso ganador: Es uno que insiste en “vamos a salir del pozo”, no en “vamos a volver”, y en la reconciliación nacional. Por lo demás, Alberto Fernández cumple bien su papel de parapeto político, que atenúa el repudio contra Cristina de Kirchner y ayuda a unificar al peronismo.

En contraste, se ve difícil, muy cuesta arriba el horizonte para el presidente Macri, que obtuvo solo el 32% de los votos, en una contundente desautorización de su política económica de los pasados cuatro años.

De allí la inmediata renuncia de su ministro de Hacienda y que sus primeras decisiones tras la paliza electoral sean de corte económico, en la mejor tradición populista y de abjuración de la ortodoxia financiera: redujo el IVA en alimentos y el impuesto a la renta, otorgó pagos extras a los funcionarios, aplazó deudas fiscales y congeló el precio de la gasolina. Se entiende, pero no se justifica: Macri debe remontar en las generales del próximo 27 de octubre 15 puntos de desventaja.

En países como Rusia, Venezuela o Hong Kong, muchísimos de sus ciudadanos se juegan hoy la vida, todo los días, para recuperar o defender la democracia. En Argentina, en contraste, casi la mitad del electorado decidió rendirse, sin pelear, frente a sus verdugos. Pocas veces se ha visto tamaña falta de valor cívico, de cobardía política, de renuncia a los valores civilizatorios.

En cuatro años verán el costo de hacerlo: El kirchnerismo y los peronistas nunca decepcionan, siempre son los verdugos, los castigadores sin piedad de sus propios conciudadanos. Bastará solo esperar.

• Populismo • Argentina

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