LUNES, 26 DE JUNIO DE 2006
El candidato del panzazo

¿Ud. está de acuerdo en que el gobierno mexicano regale 100 millones de dólares a gobiernos centroamericanos para frenar la inmigración?
No
No sé



“Incluso si la ausencia de gobierno realmente significara anarquía en un sentido negativo y desordenado, que está lejos de ser el caso, incluso entonces, ningún trastorno anárquico podría ser peor que la posición a la que el gobierno ha dirigido a la humanidad.”
Leon Tolstoy

Manuel Suárez Mier







“López Obrador no sólo eligió una mala escuela para estudiar su carrera, una escuela “barco” que no le exigía más que un rendimiento mínimo a los alumnos, sino que fue un pésimo estudiante que “tronó” 17 materias, cerca de la mitad del total.”


Los partidarios de López Obrador se le fueron a la yugular a Juan Molinar Horcasitas por afirmar que el demagogo carecía de título universitario cuando ése no era el caso. Yo voy al fondo de la cuestión y argumento que el título de AMLO no vale el papel en el que está escrito, y que tan deplorable preparación académica de un potencial Presidente representa un peligro gravísimo.

 

Para empezar, la facultad de Ciencia Políticas y Sociales entre 1973 y 1987, el pasmoso tiempo que le tomó a AMLO terminar su carrera, era un desastre, el plan de estudios era lamentable. Por supuesto, rezumaba de un marxismo ortodoxo y necio pero hasta en eso era de calidad lastimosa.

 

Con tal de mantener sus plazas, los profesores se plegaban al chantaje de los “estudiantes” que se oponían a que les dejaran mucho trabajo. Un despistado maestro encargó la lectura de cinco capítulos de El Capital de Marx. Los alumnos rechazaron aceptar más de un capítulo por semana, ¡marxismo light!

 

Las clases de economía que se impartían eran atroces. El texto más común era el Tratado de Teoría Económica de Francisco Zamora, un marxista nicaragüense que era incomprensible pero dogmático. Los estudiantes que sufrieron el “ladrillo” de Zamora, que era malo pero prolijo, decían que su título se explicaba porque el autor…, “trató” aunque claramente fracasó.

 

Además, AMLO “tronó” su primer curso de Economía, pero también los de Economía Política, todos las Matemáticas y Estadística, lo que explica que sus cuentas no le salgan nunca. Asimismo, destripó en los cursos de Ciencias Políticas, Sociología, Historia del Pensamiento Político de México, Gobierno Comparado y hasta el Seminario de Tesis. ¿Y quiere ser Presidente?

 

Es decir, López Obrador no sólo eligió una mala escuela para estudiar su carrera, una escuela “barco” que no le exigía más que un rendimiento mínimo a los alumnos, sino que fue un pésimo estudiante que “tronó” 17 materias, cerca de la mitad del total.

 

Nunca expresó interés por continuar sus estudios, como lo hicimos muchos que nos dimos cuenta que nuestra preparación en la UNAM era execrable, a pesar que la Escuela de Economía en mi generación, 1965-69, era menos mala que Ciencias Políticas en la larga época de AMLO.

 

Alguien con una preparación académica tan exigua no entiende los problemas de un país lo que explica la increíble pobreza del Proyecto Alternativo de Nación, una colección interminable de lugares comunes, tonterías peligrosas –refrendar “derechos” irrealizables en la Constitución y amenazar con incluir nuevos-, y ocurrencias ridículas como los trenes bala a la frontera.

 

Por eso es tan importante analizar sus palabras. En la entrevista con Carlos Loret de Mola, tratando de explicar sus peculiares teorías para descalificar toda encuesta que le de menos de 10 puntos de ventaja, reveló una joya inédita de su profunda y universal ignorancia. Dijo que la metodología con la que se elaboraban las encuestas “es… norteamericana… y que funciona sólo para sociedades homogéneas” pero no para sociedades como la mexicana.

 

¿De dónde habrá sacado López Obrador que la sociedad en Estados Unidos es homogénea? ¿Supone que lo es desde un punto de vista económico, étnico, cultural, político, culinario o hasta deportivo? Porque si bien a muchos gusta el béisbol como a AMLO, a pesar de su “metodología” estadounidense, a otros les gusta el baloncesto o el fútbol americano, y a algunos pocos hasta el soccer.

 

La otra joyita que hallé en esa entrevista es la visión de AMLO del excepcionalismo mexicano. Nosotros somos diferentes, únicos; como México no hay dos; las leyes, reglas y metodologías que funcionan para el resto del mundo, no sirven en México porque somos inigualables e irreplicables.


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