MIÉRCOLES, 18 DE ABRIL DE 2007
¿Cómo reformar el FMI & BM?

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“El consenso de expertos que quiere reformar a las principales instituciones emanadas de Bretton-Woods, propone que regresen a sus misiones originales: estabilidad macroeconómica el FMI, y promoción del desarrollo el BM.”


Aludí ayer a que el consenso de expertos que quiere reformar a las principales instituciones emanadas de Bretton-Woods –para distinguirlos de quienes desean su desaparición- propone que regresen a sus misiones originales: estabilidad macroeconómica el FMI, y promoción del desarrollo el BM.

 

En el primer caso, prevalece la preocupación que no hay en el horizonte clientes que requieran del apoyo del Fondo y que le permitan recobrar su propia viabilidad económica, lo que en buena medida se debe a que no ha habido crisis financieras desde la de Argentina en el 2001.

 

Si de algo podemos estar ciertos, sin embargo, es que pronto habrá alguna o varias crisis, aunque no sepamos ni dónde ocurrirán, ni cuál será su detonador o sus consecuencias, por lo que es importante que el personal técnico del FMI esté preparado.

 

Otro tema crucial es el las cuotas de poder. Las naciones que dominan al FMI no tienen interés en cederlo aunque su peso específico sea hoy muy distinto al de 1944 y cuando ha habido ajustes posteriores. El director-gerente del Fondo, Rodrigo de Rato, sabe qué hay que hacer para reformarlo y cómo hacerlo.

 

Por lo que toca al BM, una transformación institucional seria requiere que los países que hoy lo controlan mayoritariamente dejen de presionar para que deje de ser un banco y transformarlo en una agencia caritativa, y porque abandone su papel de financiar proyectos en países de desarrollo intermedio.

 

Si bien es cierto que existen los recursos en los mercados financieros para apoyar los buenos proyectos, la continuada presencia de expertos del Banco con amplios conocimientos en los diferentes aspectos que se requieren para echar a andar rentables obras de infraestructura física e institucional, puede seguir siendo de enorme utilidad para que se hagan bien las cosas.

 

Se requiere, asimismo, aplicar las propias recomendaciones que de cajón hacen el FMI y el BM a los países a los que asesoran, de utilizar con talento recursos escasos en objetivos de la mayor rentabilidad, a su propia organización y estructura de mando, que están plagadas de ineficiencia y desperdicio.

 

Es necesario también confrontar a los activistas que han convertido al BM en un lento y burocrático laberinto de corrección política, pues tratar de cooptar a fundamentalistas insertándolos en la estructura de la institución sólo puede llevar a su eventual y completo fracaso, que es lo que la mayoría de ellos desea.

 

Si el BM está convencido que su misión esencial es la de promover el crecimiento económico del mundo como el mejor mecanismo para alentar un más rápido desarrollo de la humanidad, en particular del segmento que se ha quedado en el mayor rezago, hay que actuar en congruencia para lograrlo.

 

La gran pregunta es si Paul Wolfowitz, con los serios problemas que enfrenta actualmente, tiene la capacidad para encabezar este proceso de reforma y llevarlo a buen puerto.

 

 

• FMI / Banco Mundial

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