Pesos y contrapesos
Ago 9, 2010
Arturo Damm

Rescate gubernamental, ¿igual a robo?

¿Aceptaría usted, lector, que, a punta de pistola, los dueños de Mexicana de Aviación le robaran parte de su ingreso con el fin de, con los recursos así obtenidos, salvar a la empresa de la quiebra y a ellos del quebranto?

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¿Aceptaría usted, lector, que, a punta de pistola, los dueños de Mexicana de Aviación le robaran parte de su ingreso con el fin de, con los recursos así obtenidos, salvar a la empresa de la quiebra y a ellos del quebranto? Y si los dueños de la mentada compañía de aviación recurrieran a tales prácticas, ¿qué nombre habría que darle a las mismas? ¿Expoliación? ¿Depredación? ¿Latrocinio? ¿Rapacería? ¿Hurto? ¿Despojo? ¿Saqueo? ¿Pillaje? ¿Robo? Usted dirá, ¿cómo calificar, de llegar a darse, esa acción, por demás abusiva e injusta, de los dueños de Mexicana de Aviación? Una palabra la califica a la perfección: robo.

¿Admitiría usted, lector, que, bajo amenaza de castigo, que puede ir desde la multa hasta la cárcel, pasando por la incautación de bienes, el gobierno le obligara a entregarle al recaudador, por medio del cobro de impuestos, parte del producto de su trabajo para, con ella, rescatar a Mexicana de Aviación de la quiebra y a sus propietarios del quebranto? Y si el gobierno recurriera a tal práctica, ¿con qué nombre deberíamos de calificarla?

Para responder la última pregunta debemos preguntarnos si entre la primera práctica (los dueños de Mexicana de Aviación obligándole, por la fuerza, a entregar parte de su ingreso para rescatar a la empresa) y la segunda (el gobierno obligándole a entregar, bajo amenaza de castigo, parte del producto de su trabajo para rescatar a la empresa) existe alguna diferencia esencial, de tal manera que se trata de prácticas sustancialmente distintas. ¿Existe esa diferencia esencial entre la primera y la segunda práctica? No, de ninguna manera, ya que en ambos casos se trata de obligar, a alguien, a entregar algo.

Aclarado lo anterior, y habiendo aceptado que a la primera práctica hay que llamarla robo, ¡porque de eso se trata!, se concluye que, dado que no hay diferencia esencial entre la primera práctica y la segunda, a la segundo también hay que calificarla de robo, porque de eso se trata: de expoliación, depredación, latrocinio, rapacería, hurto, despojo, saqueo, pillaje; de abuso e injusticia.

El rescate gubernamental de Mexicana de Aviación, mismo que, de llegar a darse, se llevaría a cabo con parte de los impuestos cobrados a los contribuyentes, ¿sería un robo en contra de los mismos? Claro que sí, razón más que suficiente para evitarlo, y para hacerlo, antes que por cualquier otra razón, por motivos éticos.

Queda claro que lo que un ciudadano no debe hacerle a otro (robar para rescatar empresas al punto de la quiebra), tampoco lo debe hacer por medio del gobierno (cobrar impuestos para salvar compañías en problemas).

Las anteriores reflexiones tienen como objetivo responder a algunos lectores que cuestionaron mi postura en contra del rescate gubernamental de Mexicana de Aviación, expresada en el anterior Pesos y Contrapesos. Espero haber fundamentando mejor mi postura, reiterando que, ni desde el punto de vista económico, ni desde la perspectiva ética, se justifica el rescate gubernamental de empresas, independientemente de qué empresa se trate. No es una cuestión casuística, sino de principio.



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