MIÉRCOLES, 24 DE AGOSTO DE 2011
Las tres verdades (II)

¿Usted considera que la política debe estar por encima de la economía?
Sí, la política debe estar por encima de la economía
No, la economía debe estar por encima de la política
No, la economía debe estar al margen de la política
No sé



El punto sobre la i
“Mercado significa libertad para producir y libertad para consumir. Atacarlo es atacar la autonomía de la voluntad.”
Antonio Escohotado


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“Ésta es la pregunta que el gobernado responsable debe hacerle al gobernante irresponsable, porque, en una de esas, a los gobernados les sale más caro el caldo que las albóndigas, una de esas que es, más que la excepción, la regla.”


No hay tal cosa como una cena gratis; no hay algo que el gobierno le de a un gobernado que previamente no le haya quitado a otro; ningún gobernante paga lo que debe, hechos que, despreciados por políticos irresponsables, ocasionan crisis que pagan gobernados por gobernantes. Es por ello que vale considerarlos, como lo hice, en la primera entrega, con la primera afirmación. Hoy le toca a la segunda.

No hay gobierno capaz de darle todo a todos, mucho menos gratis (no hay tal cosa como una cena gratis), de tal manera que, en el mejor de los casos, le da algo a algunos, y ese algo que le da a algunos, de una u otra manera, ayer, hoy o mañana, se lo quitó, quita o quitará a alguien más, de tal manera que lo que el gobierno hace es obligar a unos a entregarle parte del producto de su trabajo, para, ¡descontada la parte que a él le toca!, dárselo a alguien más, quien puede ser, desde un artista (cuando el gobierno hace las veces de mecenas de las artes) hasta un deportista (cuando el gobierno juega el papel de promotor del deporte), sin olvidar el largo etcétera que cabe entre tales extremos.

Siempre que el gobernante irresponsable promete el oro y el morro el gobernado responsable debe preguntarle de dónde saldrán los recursos para pagar la realización de la promesa, teniendo claro que no hay gobierno, ¡ni puede haberlo!, capaz de darle todo a todos, de tal manera que, en el mejor de los casos, le da algo a algunos, y ese algo que a algunos les da, por una u otra vía, ayer, hoy o mañana, se lo quitó, quita o quitará a alguien más, descontando su “comisión”. Y esa es la pregunta que el gobernado responsable debe hacerle al gobernante irresponsable, porque, en una de esas, a los gobernados les sale más caro el caldo que las albóndigas, una de esas que es, más que la excepción, la regla.

Si no hay tal cosa como una cena gratis; si la manera en la que el gobierno genera ingresos es cobrando impuestos, ¡y a la larga esa es la única manera que el gobierno tiene de generarlos!, y si el gobierno se dedica a invitar a cenar a algunos gobernados, ¿quiénes pagan por tales cenas? Los contribuyentes. No lo olvidemos: no hay gobierno que pueda darle todo a todos, de tal manera que, en el mejor de los casos, le da algo a algunos, y ese algo que a algunos les da, de una u otra manera, ayer, hoy o mañana, se lo quitó, quita o quitará a alguien más, por lo que no hay algo que el gobierno le de a un gobernado que previamente no se le haya quitado a otro, con un agravante adicional: dada la “comisión” que el gobierno “cobra” por hacer lo que hace lo que da siempre es menos que lo que quita. Quita diez y da nueve, ocho, siete, seis…

Continuará.

• Populismo • Cultura económica

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